Manos

Si digo que esta es una mano,

esta, la que escribe,

y la acerco a mi rostro,

si digo que es una mano,

una mano como cualquiera,

¿es el contacto una manera de acortar las distancias?

 

Si digo que esta es una mano,

la mía por saberla conectada a mi cuerpo,

y la pierdo de vista,

repitiendo que es una mano,

¿podría ser que cerca,

más cerca todavía que el contacto,

cerca como la carne que toca la carne,

fuera una extensión de algo tuyo

de un tú fuera de este cuerpo?

 

Si digo que esta es una mano,

usando el lenguaje para definir los límites,

y uso esa palabra como escudo

para no pensar en lo que queda detrás,

¿sería posible que, dentro del lenguaje

cupieran las otras cosas que caben

cuando digo que esta es una mano?

 

Si digo esta mano,

esta, la mía,

como el poder absoluto sobre el cuerpo,

el poder absoluto de nombrar el cuerpo,

de decir, este cuerpo es mío.

Decir,

esta mano es mía,

y de clamar una posesión, un cuerpo.

El mío.

¿Es esa una manera de controlar,

limitar

o lidiar

con la realidad?

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